Problemas de flujo vaginal en niñas y adolescentes

Problemas de flujo vaginal en niñas y adolescentes

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Los problemas de flujo vaginal se ven incrementados en la temporada de calor, debido a que  las altas temperaturas generan sudoración en la zona genital.

Si bien el flujo vaginal y la inflamación vulvovaginal representa la mitad de las afecciones ginecológicas en niñas y adolescentes, por lo general son tardíamente diagnosticadas, debido a la renuencia de la paciente o la madre a realizarse exámenes en ésta área.

Sin embargo, el tratamiento de estas es por lo general sencillo una vez que se ha identificado la causa. De allí que la Ginecología Pediátrica y de la Adolescencia se haya convertido en una especialidad por su propio derecho, para pacientes desde los cero a 19 años.

 

Vulvovaginitis inespecífica:

Roxana tiene una niña de 6 años que desde hace dos semanas  está manchando la ropa interior, siente picazón y nota enrojecimiento de sus genitales, por lo cual decide llevarla al médico.

Al abordar a una paciente con una afección vulvovaginal, es útil considerar su grado de actividad hormonal y determinar si las afecciones son vulvares (ardor al miccionar , prurito o  enrojecimiento) o vaginales (flujo vaginal de características diferentes), para definir la causa más probable de estos síntomas.

Las niñas en etapa prepuberal son más vulnerables a las infecciones vulvovaginales que las púberes, que ya presentan actividad hormonal. Esto debido a que el tejido vaginal es muy delgado, los labios menores son muy cortos, a la falta de vello pubiano, la proximidad con el margen anal y la higiene íntima inadecuada. Se puede afirmar que la mayoría de casos de vaginitis se originan por contaminación fecal. De allí que generalmente el flujo vaginal es verdoso, a veces sanguinolento, y con mal olor y a menudo se acompaña de inflamación alrededor de la vulva.

El uso de jabones cáusticos o antisépticos puede ser un factor irritativo adicional, así como también la presencia de parásitos como el oxiuro.

El tratamiento se basa en mejorar la higiene íntima. Si los síntomas son graves y el flujo continúa, puede realizarse un cultivo de la  secreción vaginal para la búsqueda del germen responsable y el tratamiento específico.

 

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 Leucorrea fisiológica:

Alexia tiene 12 años y se queja de un flujo vaginal  copioso  algo blanquecino  que la hace sentir incómoda por estar mojada. Si bien ha tenido este flujo por más de tres meses, no es oloroso y no le causa picazón.

Con la pubertad, el entorno vaginal cambia de un pH neutro de 7.0 a un pH ácido de 4.5. El estrógeno hace que se engruese la mucosa vaginal y se acumule glucógeno; las bacterias ácido génicas, a su vez, hacen que el glucógeno se fermente, con lo que disminuye el pH. Estas bacterias proliferan en la vagina y estabilizan el entorno vaginal, protegiéndolo contra las infecciones.

En las adolescentes, la leucorrea fisiológica es el flujo vaginal más común y no se acompaña de otros síntomas. Se presenta luego del comienzo del desarrollo de las mamas (telarquia), 6 a 12 meses antes del inicio de la menstruación y puede prolongarse durante varios años. Se trata de un flujo vaginal pastoso, blanco o grisáceo, no irritante, y con frecuencia abundante; no contiene patógenos y no tiene mal olor. Frecuentemente se evidencia como manchas amarillentas en la ropa interior.

En estos casos, no hay inflamación de la vulva y la evaluación del flujo revela una cantidad escasa de glóbulos blancos y abundantes células epiteliales. A medida que los ciclos menstruales se van haciendo regulares, la adolescente podrá observar variaciones cíclicas en las secreciones vaginales. Por ejemplo, el flujo será copioso y abundante durante la mitad del ciclo, y más pegajoso en la segunda mitad, debido al aumento de progesterona.

El mejor tratamiento consiste en asegurarle a la paciente que esto no es una enfermedad, sino parte de un proceso fisiológico, por lo tanto, no requiere tratamiento.

 

Infecciones comunes

La vaginosis bacteriana, es la infección vulvovaginal más frecuente en adolescentes sexualmente activas. No se acompaña de signos de inflamación. Sus síntomas son: flujo vaginal frecuente de un olor característico (a pescado) de color blanquesino grisáceo.

La vulvovaginits  por cándida es la segunda infección más común. Se desarrolla por lo general en niñas antes de la pubertad, especialmente aquellas con una higiene genital deficiente.

La tricomoniasis se transmite principalmente por vía sexual y solo puede diagnosticarse mediante un examen médico y una prueba de laboratorio.

 

Cuerpos extraños

Un cuerpo extraño dentro de la vagina puede producir un flujo persistente con  la consiguiente irritación vulvar. Por ejemplo, restos de papel higiénico en el canal vaginal producen un flujo purulento y de mal olor. En esos casos, el tratamiento consiste en la extracción y la irrigación de la vaginal con agua tibia.

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Por: Dra. Milagros Sánchez – Ginecología Infantojuvenil

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Carola Dongo