El Doctor Gus y la hipótesis feliz

El Doctor Gus y la hipótesis feliz

articulo rivara-01-01

En su búsqueda por mitigar el dolor sin fármacos, el pediatra e investigador Gustavo Rivara se topó con el payaso hospitalario. La evidencia científica que halló sobre sus efectos en los niños peruanos terminó por convertirlo en uno. Eso, y su gran corazón.

¿Cuántos médicos que trabajan cientos de horas en hospitales y clínicas dedican, además, su tiempo libre a realizar voluntariado en otros establecimientos de salud? Él Dr. Gustavo Rivara lo viene haciendo por décadas. Primero por su cuenta, luego con la Asociación Bola Roja, con la que aprendió la magia que envuelve a la técnica del clown. Pero hay más. Rivara es el único investigador en el país que escudriña científicamente los efectos que producen en los diferentes pacientes las intervenciones de los payasos hospitalarios durante los tratamientos. Así, él puede demostrar con teoría clínica y evidencias extraídas de la práctica qué fue lo que resultó para bien con miles de niños a los que ve a diario en el Perú, ya sea como pediatra o como voluntario. Todo auspiciado por su propio bolsillo. Todo por su enorme vocación.

“Los payasos de hospital no son como los de circo, que solo te quieren hacer reír. Hay que trabajar mucho con la mirada para advertir qué necesita el que se siente mal. A veces es una canción, pero otras, la compañía en silencio. ¿Por qué la mayoría de médicos no se concentra en el ser humano antes que en el paciente? Hay que decir que muchas veces la rapidez y la demanda que te exige la profesión te lo impone. Y, bueno, la medicina es un oficio muy doloroso. Yo he visto mucha gente morir. Lidias constantemente con el sufrimiento. Y hay quienes prefieren armar una coraza. Yo estoy convencido de que va más por el lado de no rechazar las emociones, sino de aprender a manejarlas. Asimismo, he visto nacer unos cuatro mil niños y cada vez es especial. Se trata de un ser humano que no existía y que está siendo recibido por su madre. Eso es un privilegio”, indica.

Desde hace dos años labora en la Clínica Delgado. También es docente universitario y conferencista internacional. Este año, está embarcado en una nueva misión: analizar los efectos del payaso hospitalario sobre la ansiedad prequirúrgica en adultos. “No hace mucho me intervinieron y lo viví en carne propia. Cuán poderosas pueden ser las palabras que oyes justo antes de entrar a una sala de opera-ciones”. Aún están en la primera fase de la investigación, pero ellos, Gustavo y Gus, confían en comprobar su hipótesis principal: al final, todo se resumeen dar amor.

Extracto de la entrevista al Dr. Gustavo Rivara en la Revista Somos del Diario el Comercio el 01 de abril del 2017.

About the Author
Carola Dongo