Dr. Javier Rubio Espinoza: el básquet siempre será muy importante en mi vida

Dr. Javier Rubio Espinoza: el básquet siempre será muy importante en mi vida

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Dr. Javier Rubio Espinoza, médico otorrinolaringólogo de la Clínica Delgado.

Desde los 10 años sintió ese acercamiento con el básquetbol y a los 18, ya estaba jugando por Perú a nivel sudamericano. Desde ese entonces jugó en los equipos más importantes de la época. Ahora participa en la Federación Internacional de Maxi Basquetbol Asociado, que desde 1991 realiza campeonatos mundiales en la categoría master (mayores de 35 años), en diferentes ciudades del mundo.

“Hemos tenido grandes satisfacciones participando en ese nivel. El primer año que fuimos fue en 1993. Perú llevo un equipo de mayores de 40, nos preparamos con mucha ilusión y nos fue bien. Fuimos campeones mundiales en esa categoría.

Actualmente, a fines de junio, nos vamos a jugar a Italia. El campeonato se va a realizar en Toscana y hay más o menos 380 equipos, 6 mil jugadores de 75 países. Ya no somos el único equipo representando a Perú, ahora hay nueve equipos de Perú, jugando todos contra todos. La idea es seguir jugando y competiendo, es parte de la filosofía de FINBA.

En la medida que pasan los años es otro el ritmo y la competencia y uno se siente muy identificado. Tengo muchas anécdotas, pero nunca tuve mayores problemas. Como médico cirujano, uno necesita cuidar sus manos y el básquet lo expone a lesiones en los dedos, tendones y muñeca. Yo soy otorrinolaringólogo, hago microcirugía de oído y debo reconocer que me he roto las manos innumerables veces. He tenido fisuras y fracturas, aunque la función para operar nunca se ha alterado. Es que la afición, las ganas y la pasión son otra cosa; siempre he considerado el deporte y específicamente el básquet, algo muy importante en mi vida.

He conocido grandes amigos y seguimos ilusionándonos con este deporte, como cuando éramos jóvenes. Ahora estamos entrenando cuatro veces por semana, dos horas cada entrenamiento; y para mí es duro, porque tengo que ir en la mañana a entrenar y luego ir a mi trabajo en el hospital y luego en la clínica. Esa es la rutina antes de un campeonato, porque tienes que llegar a jugar de la mejor forma, de lo contrario nos podemos lesionar y con medio equipo lesionado no se hace nada.

Siempre he sido un jugador pragmático, trato de ser cauteloso de seguir las indicaciones de las jugadas, me gusta jugar más con la cabeza, sigo a los jugadores que son más cerebrales que físicos. Admiro a Stephen Curry por ejemplo, más que a LeBron James.

Mi esposa juega vóley actualmente y sabe lo que representa para mí el básquet. Nos conocimos en el club y desde que nos vimos pensamos que éramos el uno para el otro. Mi familia es bastante deportista, mis tres hijos se han dedicado al deporte, además también vemos mucho deporte en casa. Uno tiene sus tiempos y me apoyan en todo.

Desde joven me gustaba mucho el deporte, pero tenía sumamente claro que tenía que estudiar y desarrollar una carrera y entre las carreras, la única que me gustaba y siempre quise ser fue médico. Entonces apenas terminé el colegio, muy rápidamente, entre a la universidad, a la facultad de medicina en San Marcos y empecé a estudiar medicina a los 16 años. Yo estudiaba en el Hospital Dos de Mayo y mí profesor me aconsejaba que dejara el básquet y solo me dedicara a estudiar, pero al final terminaba preguntando cómo me había ido e interesándose por el deporte.

El básquet es como una pasión, pero no sabría que hubiera hecho si no hubiera sido médico, la medicina es como el sacerdocio.”

Extracto de la entrevista a nuestro Otorrinolaringólogo, el Dr.  Javier Rubio Espinoza en la Revista Top Medical.

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Carola Dongo