Características de los miomas submucosos

Los miomas en el útero son más comunes de lo que uno cree. Una de cada cinco mujeres puede desarrollarlos durante su vida fértil(1), pero normalmente no causan ningún síntoma. Los miomas que sí se hacen notar con algunos signos son los miomas submucosos. Son poco frecuentes, pero ofrecen más problemas a la mujer.

Qué son los miomas submucosos

Se cree que los miomas o fibromas uterinos surgen de una célula en el tejido muscular liso del útero. Finalmente, esta masa sobresale dentro de la cavidad uterina, es lo que se conoce como mioma.

Los miomas son tumores benignos ricos en matriz extracelular y que derivan de los miocitos presentes en el miometrio. Desde finales de los años sesenta se admite el origen clonal de los miomas, es decir que proceden de un único miocito.

Éste sufre una mutación somática que favorece la proliferación, que no es conocida, por lo que se desconoce si el mero hecho de sufrir dicha alteración es suficiente para desarrollar un mioma o, además, se necesitan otros factores genéticos que favorezcan la proliferación de ese miocito mutado.

Para mayor precisión, conviene decir que los miomas submucosos se forman justo bajo la capa mucosa que recubre el endometrio. Y el endometrio es una capa conocida especialmente porque se prepara para alojar al embrión en caso de embarazo.

Cada mes, si no hay embarazo, el endometrio se desprende y se descama, produciendo el sangrado de la menstruación. Cuando esto sucede, se queda solo una capa mucosa delgada que crecerá nuevamente en el próximo ciclo menstrual.

Algunas mujeres tienen mayor predisposición que otras a formar fibromas en general. Por ejemplo, las que tienen antecedentes genéticos, afrodescendientes, las que tuvieron un inicio temprano de la menstruación.

Sea como sea, en la actualidad se admite que hay cierta predisposición genética a desarrollar miomas (factores iniciadores). En este sentido, se ha demostrado cierto riesgo familiar, una mayor frecuencia en mujeres afroamericanas que en caucásicas, y también en gemelas homocigóticas.

Factores de riesgo

Uno de los principales factores de riesgo son los antecedentes familiares. El riesgo se incrementa 2.5 veces cuando se tiene un familiar de primer grado con este trastorno y 5.7 veces cuando un familiar los tuvo antes de los 45 años.(3)

Los antecedentes ginecoobstétricos también tienen una relación directa; cuando la menarquia sobreviene antes de los 10 años de edad y cuando se tiene contacto con el dietilestilbestrol en la vida intrauterina.(8)

También está descrita la influencia de los embarazos: a mayor número menor frecuencia de miomatosis. Con igual influencia la maternidad temprana y los periodos intergenésicos cortos.(6) Las hormonas, como los estrógenos y la progesterona, se han asociado con la aparición y crecimiento de los miomas, con relación entre la dosis y el tiempo de administración.

Síntomas de los miomas submucosos

Los síntomas más frecuentes provocados por los miomas submucosos son:

  • Sangrado menstrual abundante
  • Períodos menstruales mayores de una semana
  • Estreñimiento
  • Presión o dolor pélvico
  • Ganas de orinar con más frecuencia

De todos estos síntomas de los miomas submucosos, el sangrado es, sin duda, el más importante y se presenta en el 70% a 85% de las pacientes(2). Y esto, a su vez, genera otros problemas, como la disminución de hemoglobina. Esto genera, asimismo, otros síntomas, como cansancio y una disminución en la capacidad física e intelectual.

La incidencia de los miomas submucosos es de alrededor del10 % (2), es decir, afectan a muy pocas mujeres. Pero los síntomas que generan son muy molestos, por eso la mujer acude al médico. Incluso los miomas submucosos pueden evitar que se produzca el embarazo o que éste se pierda, inclusive.

¿Cuál es la relación de los miomas submucosos y el embarazo? Sucede que el mioma podría bloquear las trompas de Falopio y así los espermatozoides no lograrían fecundar los óvulos, es decir, no habría embarazo(3). O puede impedir que el óvulo fecundado se implante en el útero, lo cual haría necesario un tratamiento.

Los miomas submucosos e intramurales grandes se han asociado con infertilidad y en caso de embarazo con un mayor riesgo de aborto espontáneo, mala presentación fetal, placenta previa, parto prematuro, cesárea y aumento riesgo de hemorragia periparto.

Después de que un embarazo se desarrolla, los miomas existentes pueden crecer debido al incremento del flujo sanguíneo y de los niveles de estrógeno, pero generalmente vuelven a su tamaño original después del nacimiento del bebé.

Por otro lado, se desconoce la causa de los miomas, pero podrían relacionarse con cambios genéticos y con la acción de las hormonas en cada ciclo menstrual(2). Como dato, los miomas tienen receptores de estrógeno y progesterona y, por lo general, su tamaño disminuye después de la menopausia, al disminuir la producción de hormonas.

Para el diagnóstico de fibromas el médico realiza un examen pélvico, a fin de identificar cualquier cambio en la forma del útero. Otras pruebas de diagnóstico de miomas submucosos son: ecografía (ondas), histero endosonografía (Ecografía endovaginal con aplicación de suero fisiológico a través de un catéter) resonancia magnética (imanes y ondas) e histeroscopia (se introduce una microcámara en forma de cánula a través de la vagina).

Clasificación de los miomas submucosos

Los miomas uterinos pueden ser de tamaño microscópico o tan grandes como para abarcar todo el útero y pesar algunos kilos. Aunque es posible que solo se desarrolle un mioma uterino, en la mayoría de los casos hay más de uno.

Clasificación FIGO de Miomas submucosos.

  • Tipo 0: Mioma pediculado, enteramente dentro de cavidad endometrial, sin extensión intramural.
  • Tipo I: Mioma sésil con extensión intramural del mioma menor de 50%.
  • Tipo II: Mioma sésil con extensión intramural de 50% o más.

Tratamientos de miomas submucosos

Para decidir el tratamiento adecuado para cada paciente los médicos consideran una serie de factores, como la edad, el estado de salud y los síntomas de la paciente. A partir de eso pueden prescribir anticonceptivos para controlar la menstruación abundante.

También pueden optar por dispositivos uterinos que secretan hormonas llamadas progestágenos y que contribuyen en algunos casos a reducir el sangrado abundante. Asimismo, los suplementos de hierro ayudan a evitar casos de anemia, debido al sangrado excesivo.

El médico también podría decidir extirpar el fibroma. En ese caso, elegirá una determinada técnica, considerando sobre todo el tamaño de los miomas submucosos. Cabe indicar que la técnica más utilizada es la histeroscopia quirúrgica(4).

Como los miomas submucosos crecen hacia el interior de la cavidad uterina, resulta más fácil y seguro retirarlos con un histeroscopio con resectoscopio. Esta intervención se lleva a cabo de forma ambulatoria la mayor parte de las veces.

Otro procedimiento que se suele usar es la miomectomía: extirpación del mioma. Se aplica sobre todo en mujeres en edad fértil que piensan tener hijos. El riesgo de esta opción es que se formen cicatrices que afecten la fertilidad (sinequias o adherencias endouterinas) o que se produzca demasiado sangrado y se tenga que realizar una histerectomía.

Lo importante es acudir al médico si se tiene los síntomas descritos, con la finalidad de tratar el problema rápidamente y no padecer los síntomas. Los médicos atienden este tema de salud con cierta frecuencia, a veces incluso de manera ambulatoria.

Referencias:
1. MedlinePlus (2020). Miomas uterinos. Recuperado de: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000914.htm
2. Scielo: Revista de Obstetricia y Ginecología de Venezuela (2013). Recuperado de: http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0048-77322013000200007
3. MedlinePlus (2008). Miomas uterinos. Recuperado de: http://www.funsepa.net/medlineplus/spanish/ency/article/000914.htm
4. Editorial Médica Panamericana Histeroscopia quirúrgica. Recuperado de: https://aula.campuspanamericana.com/_Cursos/Curso01417/Temario/Curso_PROAGO_ano2_2aed/M6T3%20Histeroscopia%20quir%C3%BArgica.pdf
5. Journal of Minimally Invasive Gynecology (2012) Vol 19, No 2

Por Dr. Luis Bernuy Chávez

Ginecología – Medicina Fetal

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