Anemia infantil: cómo prevenirla

Anemia infantil: cómo prevenirla

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Todos hemos escuchado acerca de la “anemia”. Pero ¿Qué es la anemia y por qué se presenta?

La anemia es uno de los trastornos sanguíneos más frecuentes, especialmente en los niños menores de 24 meses. Esta ocurre cuando la concentración de glóbulos rojos es demasiado baja que puede generar problemas en la salud del niño. Los glóbulos rojos contienen hemoglobina, importante para el transporte de oxígeno a los tejidos del cuerpo. La hemoglobina es una proteína que parte de ella está formada por hierro. Se considera anemia cuando los niveles de hemoglobina estas disminuidos. En los niños entre 6 a 24 meses un valor de hemoglobina igual o menor a 10.5g/dl se considera anemia. Los signos y síntomas van desde palidez, cansancio, debilidad, crecimiento y desarrollo lento entre otras.

Para entender por qué se presenta la anemia debemos comenzar desde la vida fetal. Durante la gestación la concentración de hemoglobina y de glóbulos rojos en la sangre fetal son altas. Esto se debe primero a que en el ambiente uterino la cantidad de oxigeno es relativamente baja, por tanto, se necesita más hemoglobina para transportar el oxígeno. Además, el feto al ser un cuerpo en formación demanda también más oxígeno. Una vez que nace el bebé, la concentración de hemoglobina disminuye, ya que el bebé comienza a respirar y tiene más oxígeno a su disposición. Esta disminución se llama “anemia fisiológica del lactante” que es un proceso normal hasta que los niveles se estabilizan y el bebé comienza a fabricar sus propios glóbulos rojos.

Como ya he mencionado, el hierro es esencial para la producción de hemoglobina. Por ello, durante los primeros 6 meses de vida el bebé cuenta con suficientes depósitos de hierro para su crecimiento y desarrollo proporcionados por la madre durante la gestación y la leche materna. Sin embargo, a partir de esta edad (6 meses) las reservas se agotan y con el inicio de la alimentación complementaria se deben de reponer. Es entre los 6 a los 12 meses de vida que el riesgo de deficiencia de hierro aumenta, debido a que el cuerpo del bebé utiliza el hierro para el crecimiento y desarrollo cerebral. Así mismo, el riesgo todavía persiste hasta los 24 meses y un déficit de hierro puede causar la tan conocida “Anemia por deficiencia de hierro”.

Según el Ministerio de Salud y la Organización Mundial de la Salud “la anemia afecta las capacidades cognitivas del menor que pueden causar la pérdida o disminución de la habilidad de abstracción, operación matemática y aprendizaje general, lo que genera un bajo rendimiento y menores posibilidades de acceder a otros niveles de educación. En el largo plazo, estos trastornos convierten al menor en un adulto con limitadas capacidades para insertarse en la vida laboral”. Por ello, es MUY IMPORTANTE un buen aporte de hierro en los niños menores de 24 meses, debido a que están en una etapa crítica de desarrollo cognitivo.

¿Cómo podemos saber si nuestro bebé tiene riesgo de deficiencia de hierro?

  • Pinzamiento y corte tardío del cordón umbilical (1 a 3 min después del parto)
  • La cantidad de hierro al nacer.
  • La tasa de crecimiento del bebé. Si ha tenido una correcta ganancia de peso, talla y perímetro cefálico en los primeros 6 meses de vida.
  • Duración de la lactancia materna.
  • Edad de introducción de la leche de vaca, frecuencia y cantidad consumida. El consumo de leche de vaca antes del año de vida puede disminuye la absorción de hierro en el intestino.
  • Edad de introducción de alimentos sólidos. Inicio de la alimentación complementaria a los 6 meses.
  • Edad de introducción de alimentos ricos en hierro.

¿Cuáles son los alimentos ricos en hierro?

Los alimentos de origen animal contienen una forma de hierro hem más biodisponible, esto quiere decir que se absorben mejor en el intestino del bebé y su cuerpo los aprovecha mejor:
Carne roja, pollo, pescado, pavo, hígado, sangrecita.

Los alimentos de origen vegetal contienen una forma de hierro no hem menos biodisponibles, esto quiere decir que no se absorben del todo en el intestino del bebé y su cuerpo no los aprovecha tanto. Se necesitan de facilitadores para su absorción como leche materna, proteína animal, ácido ascórbico y cítrico. Pero estos alimentos tienen inhibidores de la absorción como los polifenoles, fitatos, taninos, fibra, calcio y la leche de vaca:
Cereales integrales, menestras, hortalizas de hojas verdes (espinaca, acelga).

La mejor manera de asegurar una buena ingesta de hierro es combinar los alimentos con hierro hem junto con alimentos con hierro no hem. Por ejemplo, se puede combinar hígado de pollo con lentejas y espinaca con tomate.

Todos los padres deben de observar a sus hijos. Si ven que su bebé no responde al estímulo porque está muy cansado y solo quiere dormir, no tiene una adecuada ganancia de peso, talla y perímetro cefálico, no quiere comer, debería acudir a su pediatra para un descarte de anemia. Probablemente con un adecuado suplemento de hierro y un tratamiento nutricional se pueda eliminar la anemia.

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Por: Lic. Monica Giacchetti Vega – Nutricionista Pediátrica

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Carola Dongo